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«Crearon el planeta, pueden matar a humanos»: bióloga explica qué son las ‘mareas rojas’ supuestamente culpables del desastre ecológico en Kamchatka

Tatiana Orlova, que ha estudiado el fenómeno toda su vida, sostiene que se trata de un "problema global" que se repite en Kamchatka "año tras año", si bien no siempre es fácil detectarlo.

El vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia, Andréi Adriánov, anunció este lunes que la muerte masiva de animales marinos en Kamchatka no fue provocada por una contaminación química, sino por un fenómeno conocido como ‘marea roja’, causado por la proliferación de microalgas que generan sustancias tóxicas para los organismos acuáticos. Esta teoría es compartida por la jefa del laboratorio de microbiota marina del Centro Nacional de Ciencias de Biología Marina en Vladivostok, Tatiana Orlova, que ha estudiado el fenómeno toda su vida y concedió una entrevista al portal Meduza.

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La bióloga, una de los principales investigadores rusos de las ‘mareas rojas’ en el Lejano Oriente y autora de docenas de artículos científicos sobre el tema, sostiene que se trata de un «problema global» que se repite en Kamchatka «año tras año», ya que históricamente es un lugar donde las microalgas se desarrollan en grandes cantidades. No obstante, no siempre es posible detectarlas —como ocurrió en este caso gracias a «una combinación asombrosa de circunstancias»—, ya que «la probabilidad de que la corriente lleve a las criaturas muertas hasta una costa concurrida es muy pequeña», señala la científica.

«Potencial poderoso»

Orlova destaca que estas algas son un componente «normal» e incluso «obligatorio» del ecosistema, pero, por su naturaleza, algunas de ellas, en un momento determinado, producen sustancias venenosas que pueden provocar «todo tipo de intoxicaciones». La bióloga indica que los culpables de lo sucedido en Kamchatka son algas microscópicas del grupo de los dinoflagelados, especies cuya edad asciende a los 200 millones de años, mientras que su ADN pesa cien veces más que el humano. «Estas algas crearon este planeta, por lo que tienen un potencial tan poderoso: pueden matar a humanos, mamíferos y flora y fauna marina, directa e indirectamente», asevera la investigadora.

De hecho, recuerda dos casos en los que el desarrollo de estas algas llevó a la muerte de personas en esta zona, ambos relacionados con el consumo de mejillones que se habían alimentado con algas venenosas y acumulado toxinas.

Sin embargo, Orlova aclara que, por lo general, la intoxicación fatal por mariscos no es común, ya que estos alimentos son controlados rigurosamente para detectar la presencia de tales sustancias venenosas.

El papel del hombre

En general, la cantidad de biomasa que muere debido a las ‘mareas rojas’ puede ser «realmente crítica» y tener «consecuencias colosales» para los ecosistemas, mientras que las pérdidas anuales por el fenómeno ascienden a cientos de millones de dólares, enfatiza la bióloga, recordando que la proliferación de algas nocivas «es un gran fenómeno planetario«. Sin embargo, a juzgar por las fotografías y datos que se publicaron en los medios sobre el incidente en Kamchatka, el varamiento de organismos marinos muertos fue en realidad «muy pequeño» en este caso concreto, matiza.

Según la científica, la escala de la floración de estas algas tóxicas depende de muchos factores, entre ellos de la actividad humana (por ejemplo, cuando la gente vierte fertilizantes de los campos en el agua, estos también alimentan las algas). Sin embargo, en la escala de la costa de Kamchatka y el mar de Bering, «las fábricas, aunque quieran, simplemente no pueden derramar lo suficiente como para influir en algo», asegura la investigadora, para argumentar que se trata de «cientos de toneladas de agua que se mueven a una velocidad tremenda», por lo que «el papel del hombre en la costa de Kamchatka es insignificante». 

«Catástrofe ecológica» en Kamchatka

A finales de septiembre, se informó de que varias playas de la península de Kamchatka quedaron cubiertas de cuerpos de animales muertos y algunos surfistas padecieron pérdidas temporales de visión, vómitos, ataques de tos y dolor de garganta por la contaminación de las aguas del océano Pacífico, un fenómeno repentino de origen desconocido.

El director del Instituto de Vulcanología y Sismología de la Rama del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexéi Ozerov, adelantaba el pasado fin de semana que la principal versión que estaban barajando los científicos era que la contaminación fuera provocada por algas tóxicas, si bien precisó que todavía no había «una claridad absoluta» sobre las causas del suceso.

Por su parte, el Comité de Investigaciones de Rusia anunció el pasado 7 de octubre la apertura de una causa penal en virtud de dos artículos del Código Penal del país: contaminación marina y violación de las reglas de manejo de sustancias y desechos ecológicamente peligrosos.

«Los estudios iniciales de las muestras de las aguas costeras ponen de manifiesto la presencia en el agua marina de un contaminante, cercano por su consistencia a un aceite técnico u otra sustancia» con componentes petrolíferos, declararon desde el organismo, precisando que están investigando «todas las posibles fuentes» del suceso, calificado por Greenpeace como una «catástrofe ecológica».

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