fbpx

-Publicidad-

-Publicidad-

La dignidad de país, es cuestión de principios

Hablar de desarrollo y progreso hasta la saciedad empalaga cuando no hay acciones concretas, pero de nada sirve cuando no hay presupuesto para hacerle frente a problemas tan vitales con agua potable, luz eléctrica, centros de salud, viviendas, educación…etc. El índice de desarrollo se vuelve tan complicado que sería absurdo hablar de él ante las secuelas del coronavirus. Es de esperar la complejidad; ¿Qué nos debe enseñar esta pandemia?, si somos malos alumnos, podrían decir que nada, si somos buenos, un aprendizaje para hacerle frente a la magnitud de futuras pandemias como lo hacen los grandes, aprender de los errores cometidos y sacar provecho de las debilidades para fortalecerlas. Durante la pandemia se puede observar que tenemos falencias graves organizacionales, no podemos exigir al pueblo que se organice si no podemos ni siquiera ordenar ventiladores mecánicos, en tal sentido, llegan pasados de tiempo cuando los muertos afloran. Hablar de la cultura del orden, es comprender la magnitud del problema, controlar la histeria se vuelve un acto militar no humano.

-Publicidad-

Por esa razón entendemos que la excusa de decir que por ser un hecho nuevo se vuelva aislado y por eso la falta de preparación, simples excusas. No podemos estar haciendo la del gato y el ratón siempre que tengamos problemas o simplemente la del avestruz que esconde su cabeza para que no lo vean, dejando el cuerpo afuera. Los seres humanos en equipo podemos ser más grandes como personas, dar nuestro máximo esfuerzo, debe ser una constante hoy y siempre. Que triste ver a nuestro coterráneos levantar la mano y pedir, mostramos la cara desagradable ante el concierto de cooperantes y allí que nos tilden de pueblos mendigos. Los ejemplos son muchos de países ejemplares, de progreso constante, el país del sol naciente, después de la segunda guerra mundial fue devastado por dos bombas atómicas, no podemos imaginar los efectos de aquellos artefactos. Pero aun así, ha prevalecido el avance, no dilatar ante las dificultades, un pueblo comprometido con sus autoridades y ellos mismos. Hasta los más grandes han cometido errores garrafales, pero se han levantado mediante un orgullo patrio y ahora son el gran Japón. De igual manera China, aunque países con un sistema capitalista arraigado hasta el tuétano no compartan esta opinión, ellos reflexionaron a tiempo, en cuatro décadas han puesto en marcha su proyecto de país competidor con un sistema capitalista socialista. En Costa Rica han endurecido sus sistema judicial, fortalecido la enseñanza, turismo, han visto hacía un futuro mejor; estamos claros tienen retos por vencer, pero están comprometidos a erradicar el principal mal que acongoja los centroamericano, la corrupción, para algunos es una herencia española, sin ponerse a pensar que es una condición humana, es un germen que ha tocado todas las naciones, no han aprendido a eliminarla pero si la controlan con mecanismos públicos. 

Los sentimientos de la mayoría de nuestro pueblo son encontrados, pero la frustración es un libro que no tiene punto y final. Para avanzar debemos analizar nuestras inconsistencias constitucionales, deben aclararse, funcionarios pocos comprometidos con su puesto, llegar a un puesto público por oportunismo e incapacidad es más frecuente como ir a la pulpería a comprar confites. Debemos eficientar la cosa pública y avanzar, pidamos consejos y debemos someternos sin orgullos prejuiciosos. Honduras es una nación bendecida por hombres y mujeres de principios que quieren que sus herederos se sientan dignos de lo que dejamos. EDI TORIAL

LA VERDAD EN GOOGLE NOTICIAS

Comentarios

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More

Privacy & Cookies Policy